El Apóstol Pedro, ¿FUE ROCA O SIMPLE PIEDRA?

Pedro jamás fue cabeza de la Iglesia, lo cual es imposible ya que la Cabeza de la Iglesia es Cristo, y jamás un simple hombre. “Yo también te digo que TÚ ERES PEDRO, y sobre ESTA ROCA EDIFICARÉ MI IGLESIA; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” , Cristo está hablando del dicho inspirado de Pedro cuando habla de la Roca, cual es, que Cristo es el Hijo de Dios, en esa base se funda la Iglesia Suya, que no es la de Pedro, claro, de otra manera, la iglesia sería la de Pedro.
En Hechos 2, Dios usó a Pedro para predicar el evangelio en Jerusalén y dar inicio a la Iglesia como tal. No obstante, el ministerio de Pedro fue hacia los judíos (la circuncisión) lean Gálatas 2: 8 “pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles)”.

Pedro es “piedra” (petros), así como todos los verdaderos creyentes, los nacidos de lo Alto (Juan 3:5) somos piedras vivas también, único sacerdocio dado por Dios; el de los creyentes: “ Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo…Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios…” (1 Pedro 2: 4,5,9). Pedro fue comisionado por Cristo para algunas tareas ministeriales, como los demás apóstoles Suyos a otras, por ejemplo: “Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas…” (Gálatas 2:9)
Esa verdad revelada por el Padre a través de Pedro de Mt. 16, no hizo a Pedro más que los demás, Efesios 3:5; “que en otras generaciones no se DIO a CONOCER a los HIJOS de los HOMBRES, COMO AHORA HA SIDO REVELADO a sus SANTOS APÓSTOLES y PROFETAS POR EL ESPÍRITU”. Lo que esto quiere decir es que la doctrina de Cristo, fue la revelada a sus apóstoles, y ellos a su vez a los creyentes, pero hasta ahí. El canon bíblico está cerrado, y no existe ninguna “sucesión apostólica o papal”.
El Concilio de Jerusalén
Si Pedro hubiera sido el primer “papa”, hubiera presidido el Concilio de Jerusalén del cual nos habla la Biblia en el libro de los Hechos de los apóstoles (cap. 15), no obstante, la Biblia nos dice que no fue así. Ante el hecho de que algunos que venían de Judea y enseñaban a los gentiles que debían circuncidarse para ser salvos, convocaron el que sería el primer Concilio, en Jerusalén, para debatir esa cuestión. La Biblia es muy específica en cuanto a cómo se desarrollaron los hechos. Dice así: “…se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos…” (Hechos 15: 2). En ese Concilio de Jerusalén, estaban reunidos todos los apóstoles y los ancianos por igual (15: 6). Primero hablan los circuncidarios (15: 5), en respuesta habla Pedro (15: 7-11); luego hablaron Bernabé y Pablo (15: 12); y al final habló Jacobo, el hermano del Señor, juzgando el caso, y diciendo: “Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios” (15: 19). Así que, quien presidía el Concilio no fue Pedro, sino Jacobo.

Ni Pedro tenía una autoridad superior sobre la Iglesia, ni tampoco tenía la primera encomienda de su pastoreo; menos todavía, que eso pasara de hombre a hombre, los “papas” alias, paphórridos. Jamás un papa ungió a otro papa para que le sucediera. De todos modos, ese ministerio papal es un invento interesado de algunos en la Edad Media, y una mentira que se fue incrementando con las falsa decretales y otros documentos, absolutamente espurios y ausentes, y aún contrarios a la Palabra de Dios.
Pastor Miguel Rosell Carrillo.

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